26 mar. de 2010

Mi Rodri...

Hace rato fui a hacer compras, vos sabes cuanto detesto hacerlo. Escoger, caminar, ver gente, probarme las cosas, regatear el precio (porque para eso siempre fuimos buenos).

Mientras recorría los pasillos recordaba lo mucho que te gustaban las poleras a rayas, la que yo quería para esta ocasión era de un sólo color. Me la probé y pague sin chistar... ya no estabas vos para ayudarme a negociar.

Al llegar a casa, me encontré con que querían desalojar al vecino del departamento de al lado, decite vos!. La situación esta grave me dije, hubiera sido un lugar bueno para que te cambies... justo a mi lado, para la próxima será.

Entré a casa y deje la compra encima de la cama. Revise nuevamente la correspondencia, muchos emails que responder, pero con que?! La verdad tiene tantas versiones.

Hace media hora me bañe, sigo escuchando a Amy W., trato de hacer lo que sea, menos ponerme aquello que me compre.

Una amiga en común me pide que imprima una carta para vos, ya luego le haré llegar la carta que le escribiste... siempre te gustó eso de dejar la virtualidad de lado por un rato de realidad, y eso se respeta.

Es viernes y miro el reloj, ya casi es la hora. A vos te gusta la puntualidad, como aquella vez que te hice esperar 5 minutos en la puerta de mi casa y eso que habías llegado 10 minutos antes, todo se solucionó 10 minutos después con una huari de por medio en nuestro boliche favorito.

Suena el teléfono, tengo que irme... me niego a usar esa blusa que compré, pero no queda de otra. Un formalismo más en esta vida.

Me voy Rodri, me voy... no quiero llegar tarde a tu velorio. Te amo tanto. Y como vos alguna vez me escribiste, ahora me toca a mí desearte el: Bon Voyage

Por la inigualable complicidad recurrente Por "MaríaEscándalo y Curucusí Ocurrente"